Enviaste 10,000 y llegaron 9,940: tus dólares no se desvanecieron en el aire, fue la ruta. SWIFT, wire y ACH no son sinónimos, y confundirlos cuesta comisiones, días y pagos incompletos. Tres variables deciden la vía correcta; una cuarta, que casi nadie tiene en mente, esconde el mayor ahorro.